Estamos viendo y oyendo noticias de lo que ocurre con los inmigrantes provenientes del continente africano. Un día fallecen cientos de inmigrantes en una ruta. Otro día fallecen en otra ruta alternativa. Todos mueren. Algunos consiguen llegar a las orillas de esta Europa, y ya en ella, los confinan en enormes campamentos que recuerdan otras épocas. Otros consiguen salir de esos campamentos, pero siempre serán refugiados. Etiquetados siempre.
Buscan un nuevo horizonte, lejos del horror de la guerra, de la pobreza, de la corrupción de su entorno. Algunos niños viajan solos, sin ningún acompañante. Sus familias lo envían en busca de familiares alojados ya en esta Europa que no se reconoce a sí misma.
Hoy, mañana y creo que para siempre queden en nuestra memoria esas imágenes y relatos que hoy, ya casi acostumbrados a oír, ya no perturban hoy nuestra conciencia. En algún momento de nuestras vidas, esas imágenes volverán a primer plano y nos estremeceremos como ahora vemos las imágenes de la II Guerra Mundial y los crímenes de guerra cometidos por los nazis. Y nos preguntaremos qué hemos hecho para evitarlo: pero ya será demasiado tarde.
Cuando la Unión Europea nacía en base a diferentes tratados, el espíritu de los políticos de aquel momento queda muy lejos del espíritu de los políticos actuales. La altura de miras ha bajado tanto que usar el adjetivo altura es errar demasiado. Políticos mediocres, preocupados por globos sondas enviados por sus periódicos palmeros: unos opinando a favor, otros opinando en contra, pero en la suma modificando nuestras opiniones y desviando la atención sobre lo que realmente importa: las personas. Sobreinformados, pero desinformados. Tan globalizados como dicen, pero especialmente localizados en nuestros propios problemas. Curioso relativismo.
Considero en mi opinión que los medios, al hablar desde el concepto de refugiado, hace invisible a esas tragedias personales de cada una de esas personas que huyen con la intención de mejorar su situación. ¿Qué recuerdos podría tener un niño que huye de la guerra en su país, y que al llegar a esa Europa en la que ansía vivir, le cierran la puerta de la ilusión y vive hacinado en un descampado con miles de semejantes?
Esto son sólo palabras y no llevan a ningún sitio. Ojalá las cosas cambien.
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domingo, marzo 05, 2017
sábado, noviembre 14, 2015
El terror no se ha ido de Europa
Ayer muchas familias irían a ver el partido de fútbol entre Francia-Alemania. Podrían ser nuestras familias o amigos viendo el España-Inglaterra. Y lo que podía ser un día festivo, familiar, los terroristas lo han convertido en otra pesadilla en la memoria reciente de Europa.
Es imposible olvidar el atentado ocurrido hace ya 11 años en España: atentar contra las personas que viajaban en el tren a primera hora de la mañana. Y era normal ver en las noticias los atentados perpetrados por la banda terrorista ETA día tras día, sin entender muy bien lo que estaba pasando.
Pasan los años, cambia el origen del terror, pero es siempre el mismo resultado. Y lo más absurdo es que si intentamos buscar los motivos a cualquiera de los hechos ocurridos, tanto ayer como en otros momentos de la historia reciente, no existen o son injustificables.
La palabra motivo proviene del latín "motivus", que significa provocar movimiento. Y cuando se provoca un movimiento, hay un cambio. Si se tiene un motivo, es porque se desea cambiar algo. El motivo de abrigarse es para no pasar frío, como el motivo de comer es el de no pasar hambre.
Los motivos terroristas pueden ser cualquier cosa, no lo sé y no quiero saberlos. Principalmente porque las acciones realizadas a partir de esas motivaciones han provocado muertos. Muertos que nada tenían que ver con esa motivación, víctimas que han tenido la poca fortuna de estar en el sitio equivocado.
A esos terroristas habría que decirles que ninguna de estas acciones cambiará nada. Ni siquiera a nosotros mismos. Y nos nos han cambiado ni nos cambiarán porque antes de esas acciones pensábamos de una forma y seguimos pensando igual: el terrorismo no es un medio para cambiar las cosas. Y ellos seguirán siendo igual de miserables.
Existe un problema global que requiere ya una solución global. No estoy de acuerdo en intervenir militarmente, pero si la de ahogar económicamente, políticamente y legalmente a cualquiera de esos países, organizaciones o individuos que usan el terrorismo como principal herramienta para cambiar las cosas. Hay medios suficientes para evitar poner un soldado con un fusil o poner un sólo tanque a favor de 'otras motivaciones'.
Este post se ha escrito con la ilusión de que algún día, este terror y sus causantes, desparezcan de una vez. Creo que nos lo merecemos.
Es imposible olvidar el atentado ocurrido hace ya 11 años en España: atentar contra las personas que viajaban en el tren a primera hora de la mañana. Y era normal ver en las noticias los atentados perpetrados por la banda terrorista ETA día tras día, sin entender muy bien lo que estaba pasando.
Pasan los años, cambia el origen del terror, pero es siempre el mismo resultado. Y lo más absurdo es que si intentamos buscar los motivos a cualquiera de los hechos ocurridos, tanto ayer como en otros momentos de la historia reciente, no existen o son injustificables.
La palabra motivo proviene del latín "motivus", que significa provocar movimiento. Y cuando se provoca un movimiento, hay un cambio. Si se tiene un motivo, es porque se desea cambiar algo. El motivo de abrigarse es para no pasar frío, como el motivo de comer es el de no pasar hambre.
Los motivos terroristas pueden ser cualquier cosa, no lo sé y no quiero saberlos. Principalmente porque las acciones realizadas a partir de esas motivaciones han provocado muertos. Muertos que nada tenían que ver con esa motivación, víctimas que han tenido la poca fortuna de estar en el sitio equivocado.
A esos terroristas habría que decirles que ninguna de estas acciones cambiará nada. Ni siquiera a nosotros mismos. Y nos nos han cambiado ni nos cambiarán porque antes de esas acciones pensábamos de una forma y seguimos pensando igual: el terrorismo no es un medio para cambiar las cosas. Y ellos seguirán siendo igual de miserables.
Existe un problema global que requiere ya una solución global. No estoy de acuerdo en intervenir militarmente, pero si la de ahogar económicamente, políticamente y legalmente a cualquiera de esos países, organizaciones o individuos que usan el terrorismo como principal herramienta para cambiar las cosas. Hay medios suficientes para evitar poner un soldado con un fusil o poner un sólo tanque a favor de 'otras motivaciones'.
Este post se ha escrito con la ilusión de que algún día, este terror y sus causantes, desparezcan de una vez. Creo que nos lo merecemos.
domingo, julio 03, 2011
Sobre la crisis griega
La desinformación y la hipocresía, la irresponsabilidad y manipulación de los medios de comunicación y la despreocupación de la gente por los problemas reales, que delega en una clase política en general corrupta que se sube los sueldos y las dietas a pesar de su incompetencia, están haciendo un mundo donde lo único que importa es cuánto dinero tienes. Es el único criterio. Sálvese quien pueda!
domingo, mayo 08, 2011
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