jueves, julio 31, 2008

Hipocresía institucional y social

Hacía tiempo que no escribía, pero esta semana he tenido un impulso por hacerlo. El blog lleva un buen tiempo sin un post alegre, y éste no lo será tampoco, no se hagan ilusiones. Me lleva a escribir el caso de esta semana ocurrido en el Batán, en Las Palmas de Gran Canaria, con unos de sus vecinos: Segundo Santana.

No conozco ni es necesario especificar lo que padece o lo que no padece Segundo. Ni tampoco entro a valorar, como hace la prensa, las actuaciones del párroco, de su familia, de sus vecinos, de su forma de actuar, de todos... No hace falta entrar en detalles morbosos que la prensa/radio de esta isla sabe usar tan bien. Aquí se valora la calidad del periódico por el número de esquelas que contiene o por el número de artículos de la sección de sucesos. Entre más morbo, mejor. Curioso es que los comentarios de los mismos vecinos en las noticias dadas en los medios den más datos fiables que la misma noticia. Adiós al contraste de información, hola al morbo. Periodismo basura.

Dejemos obviedades atrás. Ahora unas preguntas: ¿Cuántas veces has visto esta semana dormir a alguien en un banco de tu ciudad? ¿Cuántas veces has visto a alguien revolver entre las basuras de las papeleras de tu ciudad? ¿Cuántos casos conoces de gente que viven todo el día en la calle, mientras mendigan o piden dinero a los viandantes? ¿Cuántos casos parecidos conoces y que según tu criterio, necesitan atención institucional?

Las respuestas tampoco interesan. Las discusiones tampoco. ¿Y las soluciones? Aún no hay y no hay ningún atisbo de esperanza que existan en un período razonable de tiempo. Pero mientras, podemos perder en tiempo en obviedades, en criticar a los ineptos de los políticos, la falsedad de la sociedad en general(me incluyo en ella, porque yo tampoco he hecho nada) y en criticar a la prensa local. Nos divertiremos, sin duda, y de nuevo, nuestro morbo se alimentará, de la misma forma que un motor consume gasolina.

Mientras, y durante esa 'felicidad' producida por satisfacer nuestra dependencia al morbo, droga barata y dura donde las haya, hay personas que necesitan una ayuda urgente, real, eficiente, satisfactoria y permanente. El Estado de Derecho también debe proteger mediante la Ley al ciudadano cuando no se puede proteger a si mismo, ya lo dice nuestro Código Civil en Libro I: Título IX .

Medios de comunicación que alimentan una y otra vez a una conciencia de rebaño de cabras, y unos 'políticos iluminatis' que no dudan en afirmar, y sin pestañear ni avergonzarse por ello, que su gestión es óptima después de un año de Gobierno. Simplemente, y una vez más termino de la misma forma, tenemos lo que nos merecemos.

Sean 'felices'.

2 comentarios:

DRguez dijo...

Comparto en buena medida tu visión negativa de la sociedad actual, siempre dispuesta a la crítica ligera y a la queja fácil, tremendamente reactiva, pero muy poco activa. Un buen amigo lo llama: arranque de caballo, trote de burro.

Por mi parte tan sólo puedo promover el cambio empezando por mi y mis más allegados, esperando y confiando en que ellos hagan lo propio.

Con varios así, podemos mejorar algo, por qué no? Difícil? Seguro. Imposible? Seguro que no.

PD: Interesan mucho las respuestas, las discusiones y, por suspuesto, las soluciones.

Emilio dijo...

Lamento quizá el tono brusco o negativo del post, pero algunos temas sigo viéndolos muy negros, y quizás el lenguaje se vuelva mas rudo por ello.

David, claro que interesan las respuestas, las discusiones y especialmente las soluciones. Intentaba provocar precisamente eso, y gracias a tu comentario, lo he conseguido! :-)

Da especialmente miedo, en mi opinión, que no exista un debate constante de estos temas o de otros muchos, y que nos dejemos llevar siempre por la inercia, en vez de producirla nosotros mismos.

Si unos pocos individuos han podido cambiar el mundo con sus hallazgos y sus ideas, ¿por qué no se puede hacer de nuevo? Habrá que seguir insistiendo, ¿verdad?

Saludos y gracias David por aportar un nuevo punto de vista, e incluso una solución, a un problema que es de todos.