lunes, febrero 11, 2008

Asco

Siempre me ha resultado curioso que a veces la única sensación que te llene sea la del asco más austero. Me preocupa que sea una sensación semejante a la de la soledad, ya que esta última engancha bastante.

Y digo esto porque la verdad, hay días que da verdaderamente asco levantarse de la cama. Enajenados, del trabajo a casa y de casa al trabajo. Repetir horarios, repetir comidas, repetir conversaciones… ¿Ya empiezan a sentir la misma sensación, no? Puedo seguir: mismo entorno, misma ciudad, misma gente(no se sientan aludidos: incluso, teniendo mucha gente alrededor, sigue siendo un número finito :P), la misma de mierda de tele…

A veces me siento como Bill Murray en aquella película donde se levantaba una y otra vez en el mismo día y misma hora, Atrapado en el tiempo(1993)

¿Remedio a todo esto? Muchos. Cada uno con lo suyo.

Y cuento todo esto porque aunque sea una experiencia personal, viene ligada a un programa de Redes que vi recientemente. Hablaba de las cosas que deberíamos olvidar para progresar como especie y por otro lado, la resistencia que ofrece nuestro propio cerebro a los cambios del entorno. Por ejemplo, de cómo superar errores pasados o adquiridos involuntariamente por la buena fe de los padres al darnos educación. Se comentaba que era terriblemente costoso para nuestro cerebro cambiar nuestros paradigmas, nuestra visión de las cosas, nuestros puntos de vista, nuestros ideales, nuestros axiomas. Y si no, pregúntate si eres capaz de cambiar rápidamente algo que consideres básico. Verás que es un ejercicio demoníaco.

A lo mejor se trata de la náusea que hablaba Sartre ¿Es acaso una prueba de la propia existencia? No lo sé. De todas formas, hay que pararse, y sólo de vez en cuando, a pensar sobre estas cosas, no sea que nos invada el pesimismo o nos enganche, para siempre, la famosa náusea.

2 comentarios:

Imo dijo...

Yo ayer pensé en salir de casa sin nada, dejándo las llaves, pero me pareció muy drástico jeje. Imagínense, sin saber teléfonos de memoria, tus vecinos a penas te conocen. Y tú tirado en la calle, qué harías? Qué demostraría el hecho de haberlo podido llevar a cabo (salir a conciencia de tu casa sin nada)?

Saludos

Emilio dijo...

jaja, yo no hubiera optado por esa opción. Un día sin móvil es bastante curioso, más si lo usas como reloj. Y si no, haz la prueba de cambiar de bar cuando te vayas a tomar el café. Pequeños cambios, grandes resultados...

Saludos